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La empresa familiar ante la crisis


El 21 de marzo, el periódico Cinco Días, recogía en un artículo, las principales conclusiones que se obtuvieron en la Jornada “Creando la empresa de 2020” organizada por IESE en Barcelona. En esta jornada participaron Salvador Alemany, consejero delegado de Abertis, Francisco Belil, consejero delegado de Siemens en España, Pedro Barceló, copresidente de Barceló Corporación Empresarial, Francisco Rubiralta, presidente de la siderúrgica Celsa y Jordi Canals, director general de IESE. Los ponentes ofrecieron una visión optimista de la crisis y radiografiaron la firma del futuro, prefigurando como serán las empresas que resistan.


Según Alemany, la empresa del 2020 será una empresa con un proyecto, con una visión y unos valores compartidos'. Y también será una empresa que se haya capitalizado bien y que pueda movilizar recursos propios'. Para Francisco Belil, la empresa del 2020 será la que apueste por la innovación y el talento de la gente'. También las sociedades que en lo económico hayan sido 'conservadoras', las mismas que Alemany define como 'las que hayan jugado con prudencia en el terreno de la financiación'.


El consejero delegado de Abertis apunta que para superar la actual recesión económica “necesitamos la mentalidad de volver a empezar con entusiasmo, antes que la de intentar resistir', “Es necesario volver a las actitudes, los sacrificios y los requisitos de los primeros años de una empresa, aquéllos en los que no ganas o ganas muy poco. El que se lo tome así tendrá más facilidades para salir que el que quiera sólo aguantar hasta que esto acabe'.


Una de las consecuencias palpables de la crisis es que abre la puerta a conceptos hasta ahora poco evocados. Así, Belil definió una empresa del futuro 'con valores sólidos, que asume la ética, y valora el esfuerzo y el compromiso'. Barceló apoyó esta línea al señalar que las empresas tendrán que hacer un esfuerzo para ser transparentes, 'con su gente, con sus clientes y con el conjunto de la sociedad'. Es imprescindible dar ejemplo, 'es un momento difícil en el que valores como la ética, el trabajo, la austeridad y el compromiso con el largo plazo se tienen que ver en los máximos responsables, y si se tienen que tomar medidas dolorosas nos tienen que doler a todos'. Para Belil, 'es necesario dar ejemplo porque vale más que 10.000 palabras'. 'Nuestro mensaje tiene que ser coherente porque parece que no nos mira nadie pero nos está mirando todo el mundo'.


Y es en este punto en el que las empresas familiares tienen un punto a favor para afrontar la actual situación. Según el estudio “La empresa familiar: ¿está en buenas manos?”, elaborado por Barclays Wealth, gestor de patrimonios de Reino Unido, en colaboración con The Economist Intelligence Unit, sostiene que las empresas familiares poseen ciertas características que las permiten sobrevivir a las turbulencias de la economía. La mayoría de las empresas familiares suelen tener valores que van más allá de los financieros. Son negocios que tienen que mantener su reputación en relación con la comunidad en la que operan. Por eso es raro que sólo se preocupen por hacer dinero. Están más motivados por preservar el buen nombre de la marca a largo plazo y el legado que dejan a las generaciones venideras. La preocupación por mantener la buena reputación prima sobre los beneficios a corto plazo. Están más interesadas que otras empresas en mantener buenas relaciones con las comunidades en las que operan. El documento confirma que ayudar a otros y aumentar el estatus social son dos de las principales motivaciones que llevan a los propietarios de estas compañías a proteger su beneficio a largo plazo.


Una de las primeras conclusiones del estudio es que su aversión al riesgo y su conservadurismo financiero ha permitido en muchas ocasiones a la empresa familiar niveles más bajos de endeudamiento. Las empresas no cotizadas se beneficiaron menos del boom económico, en cambio, ahora podrían no sufrir tanto la recesión. El informe señala también como ventaja el enfoque de negocio a largo plazo de la empresa familiar, ya que no están obligadas a responder a las exigencias de los inversores y las posiciona en buen lugar para afrontar la volatilidad del mercado.


La agilidad y experiencia en la toma de decisiones también es un arma positiva en momentos difíciles. Un equipo directivo compuesto por familiares y que haya sufrido altibajos es más ágil a la hora de tomar decisiones. El informe destaca además la importancia de la presencia de un líder claro para el buen funcionamiento de una empresa familiar, así como la estrecha relación que debe existir entre el propietario y el director para alcanzar el máximo beneficio.




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